El Periódico de la Psicología

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Infarto, embolia, ictus, angina de pecho, hipertensión, obesidad, diabetes, cáncer, asma, caries, EPOC o gripe. Enfermedades comunes. Las más comunes, mejor dicho. Enfermedades que precisan tratamientos médicos concretos, el amor y apoyo de las personas cercanas y la empatía del entorno.

Depresión, trastornos del espectro autista, esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno de pánico, ansiedad, fobias, déficit de atención, hiperactividad o trastornos de alimentación. Son las enfermedades mentales más comunes. Trastornos que se gestan en nuestra mente, y afectan a las persona completa, su cuerpo físico, emocional, psíquico, a la persona individual, familiar, relacional y social. Enfermedades que en ocasiones pueden llevar a la persona que las padece a un profundo y largo sufrimiento, dolor, incluso al suicidio. Enfermedades que precisan tratamientos médicos específicos, el amor y apoyo de las personas cercanas y la empatía del entorno.

Hasta aquí estaríamos de acuerdo, ¿verdad?

Pues qué tal si dejamos atrás los tiempos en los que las enfermedades mentales han sido tratadas como estigmas sociales? Son enfermedades, como "las otras", solo que se originan en el maravilloso órgano donde habita nuestra mente. Enfermedades que, en vez de doler la rodilla, la tripa o la espalda, duele el Alma. y por cierto, nadie está totalmente libre de poder padecer, un día, algún tipo de enfermedad mental...la genética, una evidencia traumática o hábitos determinados, pueden desencadenar una enfermedad mental que nos ha acompañado en silencio.

Porque hablar solo, tener miedos inexplicables o bailar en medio de la calle, es cosa de locos, si no vives dentro de una película de Hollywood, ¿no?

Demasiado tiempo se ha señalado a la Persona, etiquetándola por una enfermedad que no ha escogido. Como yo lo veo, es un comportamiento más propio de la edad media, que la era de la información y el conocimiento, más propias de las cavernas, que de las smart cities.

Y yo me pregunto...¿Quien enferma, la persona, o la sociedad a la persona?

El día 10 de octubre es el Día de las Enfermedades Mentales, y este año, 2019, se ha centrado en la prevención del suicidio. Los tiempos en los que el suicidio era tabú y un estigma están llegando a su fin. No obstante, cada año, solo en España, el suicidio se más de 3.600 vidas.

Otras cifras disponibles muestran que, la mayoría de los niños que necesitan atención de salud mental no reciben el tratamiento necesario. El suicidio en los jóvenes es un problema de salud mental generalizado y es la tercera causa de muerte entre adolescentes en todo el mundo.

Quizá los estigmas se rompen empezando a hablar de ello. sin miedo, sin pudor. Con datos, para buscar soluciones. para empatizar y reflexionar desde ese lugar generoso que es la emoción, que nos permite ofrecernos, escuchar y estar, Para aumentar conciencia en las personas. En todas las personas. Los familiares, los compañeros de trabajo. Las parejas, padres e hijos. Los desconocidos que nos cruzamos una sola vez con esa persona que "parece loca"

Por que cada 40 segundos se suicida 1 persona en este mundo nuestro. Una persona que, probablemente, deje familia, tal vez hijos, padres, hermanos, pareja...personas que tal vez, vivirán preguntándose, de vez en cuando, si podrían haber hecho algo más.

Quizá es momento de dar la cara a nuestras sombras y decir con voz alta "yo escojo apoyarte, no señalarte". Sandra Gali

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La serpiente es uno de los animales con más rico simbolismo de cuantos han sido representados por todos los pueblos y en todas las épocas. Mantiene un significado dual, ya que aparece a un tiempo como símbolo de la vida y la muerte. En Mesopotamia aparece el testimonio más antiguo del simbolismo de la serpiente, se trata del "Báculo de Esculapio", que era una especie de bastón al cual se enrollaba una serpiente, constituyendo. así, la representación del dios de la medicina, Asclepios, que aparece con su báculo y una serpìente enroscada en él. Como este animal muda cada año su piel, simbolizaría la curación y la renovación vital.

En la figura del yoga Kundalini aparece el simbolismo de la serpiente como una fuerza interna y se la representa enrollada sobre sí misma y formando un anillo.

En Egipto aparece muy a menudo y se la considera como la representación de alguna de sus divinidades.

Para los pueblos del África, la figura de la serpiente es un símbolo de lo mágico y de lo espiritual y, también, se le ofrecía culto como si fuera una divinidad,

Para algunas sectas religiosas, la serpiente se hallaba presente en todos los objetos y en todas las criaturas.

En el cristianismo, es enemiga de los mortales, a quienes tentó, en el árbol de la ciencia, con engaños.

En algunas culturas ancestrales se la asocia a la rueda y aparece representada en forma de círculo: la rueda es idéntica a la serpientes que se muerde la cola.

Fue uno de los doce animales que acudió a la llamada de Buda, según explican las leyendas chinas y, aunque la tradición oral afirme que la serpiente rozó siete veces el cuerpo del Gautama, no por ello logró vencerle.

Algunos simbolistas afirman que la serpiente es un animal dotado de una especie de fuerza magnética y, así, unas veces aparece como el símbolo de genios maléficos y, otras, es representativa de formas beneficiosas, en cuyo caso se le asocia al estrato superior del ser humano.

Los pueblos nórdicos representan a la serpiente rodeando a la tierra como una fuerza destructora.

Los judios la consideraban como un animal amenazador y formaba parte de la lista, que el Antiguo Testamento recoge, de animales impuros.

Para los psicólogos, el simbolismo de la serpiente es complejo y rico. Por un lado representa la fuerza destructora del inconsciente y, por otra parte,, está relacionada con la angustia y la ansiedad producidas a causa de la excesiva acumulación de inhibiciones. En el mundo onírico (los sueños) aparece la serpiente como representante del instinto sexual reprimido.

Según la psicología freudiana, la serpiente es símbolo de peligro, de desconfianza, de cosas de las cuales debemos cuidarnos.

Muy pocos símbolos se repiten con tanta frecuencia entre las diferentes culturas como lo hace el de la serpiente, no por nada el psicólogo Carl Gustav Jung lo considera un simbolo y una deidad arquetipica, algo con lo que denomina "inconsciente colectivo", la psicología moderna ha demostrado que dicho arquetipo parece estar ligado mas bien con una cuestion instintiva mas que cognitiva.

Ahora bien, la aparición de la serpiente como deidad o simbolo, se aprecia en el mito judaico del Árbol de la Vida, donde una serpiente ofrece los frutos. La simbología aquí es palpable cuando comprendemos que los frutos que protege este animal pueden ser la sabiduria o el acceso al mundo eterno. 

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Planta herbácea que puede alcanzar 1,5 metros de alto. De tallo erecto y numerosas hojas opuestas. La flores aon de color púrpura y se disponen en las axilas de las hojas. Los frutos son cápsulas.

Natural de las zonas tropicales africanas y del índico, su cultivo se ha extendido a Asia y América.

Sus principios activos: Metionins, lingano, sesamina, leticina, aminoácidos, flavonoides, vitaminas y sales minerales.

Sus propiedades: Nutritivo, vitamínico, digestivo, laxante. Se emplea en casos de debilidad ósea, osteoporosis, pérdida del cabello, debilidad de los pulmones y caries. Ayuda en trastornos nerviosos, estrés, ansiedad, depresión, insomnio y agotamiento. Mejora el estado de animo y ayuda a relajarse. También aporta beneficios circulatorios, al ayudar a reducir el colesterol alto, prevenir el infarto de miocardio y la trombosis arterial.

Contraindicaciones: No emplear si se tiene diarrea. En personas sensibles puede provocar demartitis por contacto.

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