El Periódico de la Psicología

Correr: superación y efectos antidepresivos

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¿Correr actúa como antidepresivo? "Lo es mientras no haya depresión severa", según dice el psiquiatra Jorge Luis Tizón, que además aconseja correr antes de tomar medicación psiquiátrica para la ansiedad y depresión. "Más Platón y menos Prozac" dijo Lou Marinoff, que invitaba a los lectores a reflexionar sobre la creciente "terapeutización" por un ritmo de vida cada vez más rápido, espoleado por los avances tecnológicos, que está originando una intolerancia a la más leve frustración... y demandando soluciones inmediatas a cualquier malestar, donde la industria farmacéutica se frota las manos con una oferta inmensa de remedios, "imprescindibles para vivir serenos", pero no teniendo en cuenta el ejercicio físico, y sobre todo el running , que puede ser muy buena profilaxis.

Una señora con problemas mentales me dijo:

- Mi hermano salió de la depresión porque se puso a correr

   Hablaré de una experiencia en mi estilo deportivo de correr con un gran beneficio de bienestar mental y de superación. En 1980 me percaté que las largas caminatas de montaña del centro excursionista las podía hacer corriendo. Pasaría de 9 horas a menos de 3. El inconveniente es que faltarían voluntarios, porque en el centro excursionista solo caminan.

"Crearía yo el "Running-romantic-mountain? "No hice un estudio prospectivo de su viabilidad ni conocía algún loco que corriera por la montaña. Bastantes años más tarde, correr por la montaña se convertiría en un boom masivo de adictos, que competirían en pruebas de gran esfuerzo, de muchos kilómetros y diseñadas por los propios centros excursionistas y otras organizaciones.

Esto no es lo que yo pretendia y me pregunto: algo debe tener correr cuando está en un auge imparable...¿el estrés de la vida vertiginosa? ¿Encontrar la sensación placentera que el propio cuerpo produce?

- ¿Si no hay competición...no se corre?

Año 1983 con 25 años. Yo no conocía ni había visto a ningún corredor en la montaña y menos con una mochila pequeña. Tampoco conocía competiciones en este sentido. Internet no existía. Yo quería hacerlo por uno de los mayores bosques de hayas de Catalunya, en su momento otoñal donde un pintor usaría todos sus colores de paleta. Iría desde el pueblo de Sant Quirze de Besora al de Olot, en Catalunya, 50 kms. Lo ideal es correr menos y moderadamente, pero como estaba en forma me empeciné en esta aventura. ¿Lo conseguiría? 

Espero el momento idóneo, finales de noviembre. Iré solo, sin teléfono móvil porque era ciencia ficción, y nadie me esperaría en la llegada. En letra cursiva es lo que escribí en aquel momento:

"Llego a Sant Quirçe de Besora a las 8. El aire, la escarcha, el cielo rojo, el olor a corral, los pájaros, el vaho de mi boca, los ladridos...me acompañan. Son 14 Kms de carretera que sube entre montañas de hayas y lo hago a buen ritmo. Llevo ya 22 kilómetros por un desnivel de 800 metros, con las vacas como espectadores indiferentes.

Desciendo lento por un camino de hayas húmedo y resbaladizo, suficiente para que mis manos tuvieran un frío de témpano. Llevo casi 6 horas y llego a la otra comarca, muy plana ahora, pero tengo un problema...

¿Me he torcido un pie? No.

No se como llegar a la "Fageda d´En Jordà". Pregunto a un campesino. Problema resuelto. A partir de ahora voy entre campos bañados por un amarillento sol tenue. llegaré o me perderé. Lo mejor mentalmente es pensar en un buen restaurante. Por tanto repito la palabra "comida" y así con mi mente distraída me olvido de mi gran cansancio. No sé cuánto falta, y tengo miedo a desorientarme acechándome la penumbra del invierno prematuro.

Se acaba la carrera y voy por un camino, y luego por otro, por otro, y por otro. 42 kilómetros. Estoy harto de hacer caminos y más caminos que parecen burlarse de mí, además no tengo ganas de correr. llevo ahora 44 kilómetros y tengo hambre y fatiga"

¡Lo logro! Han sido más de 7 horas corriendo sin parar. Ahora viene el restaurante, lo segundo mejor. ¿Necesitaba esta locura? me siento eufórico, sin problemas, mis endorfínas deben estar contentas y la serotonina después de comer más (lo que nos proporciona alegría, ganas de hacer cosas, un antidepresivo completo). ¡Superado! Pero no es necesario hacer 50 kilómetros, puede ser contraproducente para el sistema inmunitario. 

Con dos veces a la semana unos 8 Kilómetros, es suficiente para sentirnos mejor de ánimo. Enrique Vivas.

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