El Periódico de la Psicología

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Citar un estudio científico hoy en día ha dejado de ser un punto y final en cualquier ámbito y la psiquiatría no iba a ser una excepción. Los estudios anteriores indicaban la posibilidad de que la depresión (o la tendencia a ella) viniera marcada por nuestro código genético y, particularmente, por un gen en particular. Esto se ha venido debatiendo y, últimamente, se aboga por que los causantes fueran un conjunto de genes, los cuales parecían tener importancia en pacientes depresivos.

El nuevo estudio, dirigido por Richar Border, genetista de la Universidad de Colorado en Boulde, ha sido publicado en la American Journal of Psychiatry y parece desacreditar la relación directa entre nuestro ADN y los trastornos depresivos.

Este estudio es considerado el más grande, ya que comprende los datos genéticos de 620.000 estadounidenses. Además es el más completo en su tipo, porque se examinó los efectos del polimorfismo de los 18 genes candidatos, así como sus vinculaciones con el entorno ambiental.

"Este estudio confirma que los esfuerzos para encontrar un solo gen o un puñado de genes que determinan la depresión están condenados al fracaso", escribió Border en el artículo, luego que los resultados de su investigación fueran nulos. Sin embargo, afirma que esto no significa que la depresión no sea hereditaria, sino que está influenciada por múltiples causas e, individualmente cada una tiene un efecto minúsculo.

Al explorar las bases de datos, se examinaron los efectos principales polimorfismo del gen candidato, sus interacciones y el impacto a nivel genético. Incluso, los investigadores tomaron en cuenta los moderadores ambientales (abuso sexual o físico durante la infancia, adversidad socioeconómica)

"Encontramos que estos genes no están más relacionados con la depresión que cualquier otro gen aleatorio" afirma Matthew Keller, neurocientífico de la Universidad de Colorado y coautor del estudio.

La conclusión a la que llegaron, ha roto la creencia de que la depresión es tan solo un problema genético. Anteriormente, algunos investigadores vincularon los problemas del estado de ánimo con el mal funcionamiento del sistema de transporte de células en el cerebro. Es decir para ellos, los genes responsables de regular la captación de neurotransmisores tenían algún tipo de mutación o habían sufrido un trauma lo cual hacía a la persona más susceptible a una enfermedad mental grave.

Existen varios estudios que vinculan las variaciones genéticas con el trastorno del estado de ánimo; sin embargo, no se debe confiar tan fácilmente en estos. "Cada vez que alguien dice haber idetificado el gen que "causa" un rasgo complejo es un momento para ser escéptico", advierte Border.

A pesar de este resultado nulo, la depresión es una enfermedad hereditaria; por ello los científicos afirman que se debe seguir estudiando el ADN para encontrar las causas de este trastorno. Ellos creen que esta búsqueda no debería centrase en genes únicos o un grupo reducido de ellos, sino que se debe estudiar la existencia de una compleja red de genes asociados que causan esta enfermedad.

La depresión se ha convertido en un trastorno mental frecuente en los últimos años. Sobre ella se ha desarrollado diversos estudios, por ejemplo, se ha hablado que la depresión dejaría huellas a lo largo plazo en el cerebro. Otros artículos afirman que los maltratos durante la infancia aumentan la probabilidad de padecerla. Incluso se cree que hay un vínculo neurológico entre tener depresión y dormir mal.

Fuentes;

https://ajp.psychiatryonline.org/doi/10.1176/appi.ajp.2018.18070881

https://nmasl.org/news/2019/04/04/depresion-gen-ciencia

 

 

El gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden cambiar sus vidas al cambiar sus actitudes mentales.

William James

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¿Se puede prevenir el Alzheimer?

El próximo 10 de abril a las 18:15h sigue en directo la charla de la Dra. Nina Gramunt, neuropsicóloga y experta en envejecimiento saludable de la Fundación Pascual Maragall en nuestro canal Facebook.

Se trata del primer directo de un ciclo de diferentes charlas que organizaremos este año. El primer tema que trataremos será el Alzheimer.

¡Participa! Sigue el evento en https://bit.ly/2HTgKXm

Más información: 900 545 545  -  Face: Fundación Pascual Maragall. @fpmaragall  -  www.fpmaragall.org

POR UN FUTURO SIN ALZHEIMER. Soñamos con un futuro sin Alzheimer en el que hacernos mayores sea una etapa más de la vida, con plenitud para disfrutarla. 

La Fundación Pascual Maragall nació en abril de 2008, fruto del compromiso público de Pascual Maragall, ex - alcalde de Barcelona y presidente de la Generalitat de Cataluña, tras ser diagnosticado de Alzheimer

Ratio: 3 / 5

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Desde pequeños aprendemos a escribir, empezando por palabras sueltas a las que poco a poco se le unen más palabras formando frases, párrafos hasta formar textos enteros.

Sin darnos cuenta escribimos historias en las que, sin querer serlo somo, somos protagonistas.

Escribir nos permite ser protagonistas mientras lo escribimos, y espectador mientras lo leemos y lo analizamos.

Muchas veces podemos decir "al escribir vomito lo que tengo dentro", esa es la primera impresión, aunque lo que realmente hacemos es soltar, soltar aquellas cosas que sentimos, sobretodo aquellas que creemos que nos hacen daño. Vaciamos esa mochila, que llevamos en nuestra espalda, de miedos y fantasmas.

Si nos paramos a leer nuestros escritos, no serán simples lecturas, seguro que cada palabra que leamos nos provocara unas emociones a las que podremos dar un sentido.

Al escribir nos permitimos unos instantes para nosotros que nos permiten adentrarnos en nosotros mismos, nos permite conectar con nuestras emociones, nos permite conocernos y aceptarnos.

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En mi fiebre lectora he devorado muchos libros, de la mayoría, mejor dicho de la minoría que me han calado hondo, siempre recuerdo la frase. Soy de esas "freakes" que saben en qué parte del libro se alberga, casi en la página concreta dónde estaba escrita porque otra de mis aficiones es subrayar todo papel que leo. Así que por antonomasia reniego de los ebooks y me prodigo fan de los pdf que imprimo, a modo de borrador, para tranquilidad de los ecologistas; y gusto de los fabricantes de cartuchos de tinta.

Mi vida desde los 24 años, la puedo resumir en una de ellas: "un sueño que tuvo visos de ser posible es que aparejó la verdadera desilusión". Durante mucho tiempo, he sobrevivido con el pensamiento que pudiendo haber sido lo que hubiera deseado, al final caí en la más absoluta inutilidad. Me he sentido como la gran esperanza blanca que en el segundo combate pierde por KO. Hablo de supervivencia no como una opción de vida sino como una mala praxis a la que acostumbré y a la que mis distorsiones cognitivas me ataron sin cadenas. Las cadenas ya me encargaba yo misma de irlas buscando como pago a la condena de no ser quien hubiera deseado. Los pensamientos limitan-tes pueden jodernos más que cualquier discapacidad.

Desde que tengo once años, he vivido en primera persona: depresiones, trastornos de la conducta alimentaria, diagnósticos varios de los psiquiatras, hasta que a los 33 llegó a mi vida la etiqueta del Trastorno Límite de Personalidad - paranoide, pero no es momento de exponer toda mi historia psiquiátrica y mucho menos, mi opinión sobre una temática como la salud mental, porque os aseguro que me da para poco más que un simple ensayo, o eso es lo que me gustaría pensar.

A pesar del caos existencial que ha guiado mi rumbo, no fue hasta los 26 o 27 años que probé las drogas, la droga, mi sustancia estrella, la cocaína. No puedo decir que me enganchara desde el primer momento, pero, en un coche junto a una amiga del colegio que me invito a una raya se inició una relación que yo creía de amor y fue el más duro de todos mis desengaños. El consumo, en un principio, me acompañaba cuando iba de fiesta, al cabo de cinco años, un divorcio, una renuncia laboral para salvaguardar la poca integridad mental que me quedaba, un diagnóstico más o menos acertado, pero al menos certero después de los naufragios anteriores, me abrió la puerta a una incapacidad laboral. Con la paga que, no busqué, pero se me dio, me sentí un residuo social, y a grandes males, grandes y contraproducentes remedios: dama blanca no me faltes. 

Pedí ayuda al darme cuenta que la fantasía de yo controlo, tenía solo cabida en mis sueños, es verdad que es el primer paso para salir pero no es suficiente, no sirve un decálogo de intenciones, sino una voluntad real de que tu vida tiene que cambiar para siempre. SÍ, PARA SIEMPRE.

En asociaciones de ayuda a drogodependientes como narcóticos anónimos, comparten un libro de cabecera que muchos conoceréis llamado "12 pasos", en mi caso, voy a una terapia de grupo previo pago de 250 euros 10 sesiones, la biblia para comprender a "groso modo" como es la vida de un adicto, lo podemos hacer desde la etimología de la propia palabra. A/dicción: prefijo "a" en latino que significa falta de+ "dixit" verbo en latín que obviamente hace referencia a lo dicho, a las palabra.Un adicto, es alguien que no habla, mejor dicho habla de muchas cosas, pero nunca de la adicción, se auto-engaña constantemente, y niega la conflictiva que le ha llevado a consumir. No hay gente viciosa de nacimiento, pero si muchas personas vulnerables por lo que han vivido.

Haciendo uso de otra acepción acuñada en la antigua Roma, "addictus", era un esclavo por deudas que terminaba perteneciendo a su acreedor. La vida de placer a la que no sabía renunciar pronto le costó perder el estatus de persona. Pasó a ser una cosa, un esclavo de sus excesos.

Por suerte en nuestra sociedad actual, aunque perdamos muchas veces nuestra dignidad personal como seres humanos, por errores cometidos, podemos resurgir, porque nunca perdemos nuestro valor esencial aun después de muchos desgarros. Un billete de 5 euros vale igual intacto que arrugado, sólo tenemos que velar para que no nos rompamos del todo.

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