El Periódico de la Psicología

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Según el Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) más de 41.000 personas mueren cada año por suicidio, dejando en su ausencia a miles de amigos y familiares, quienes tienen que atravesar la tragedia de su perdida.

El suicidio es la décima causa de muerte en adultos en los EEUU y la segunda causa de muerte en jóvenes entre las edades de 10 a 24 años; estas cifras van en aumento.

El comportamiento suicida o los pensamientos suicidas son dañinos y peligrosos y por tal razón son considerados una emergencia psiquiátrica.

Alguien que tenga estos tipos de pensamientos debe buscar asistencia inmediata de un médico o psicólogo. Tener pensamientos suicidas no significa ser débil o tener mal carácter.

 

Conoce Las Señales De Riesgo

. Amenazas o comentarios relacionados con quitarse la vida, también conocidos como ideas suicidas. Pueden comenzar con pensamientos inofensivos como,"Quisiera no estar aquí", pero pueden convertirse en pensamientos visiblemente dañinos y peligrosos.

. Aumento en el uso de alcohol y de drogas.

. Presentar un comportamiento agresivo.

. Aislamiento social; alejarse de la familia, amistades y la comunidad.

. Cambios drásticos en el estado de animo.

. Hablar, escribir o pensar en la muerte.

. Presentar un comportamiento impulsivo o imprudente.

 

¿Cuando Existe Peligro Inminente?

Cualquier persona que exiba algunos de estos comportamientos debe buscar ayuda inmediata:

     - Poner sus asuntos personales en orden y dar a otros sus posesiones.

     - Despedirse de sus amigos y familiares.

     - Cambios drásticos en el estado de ánimo.

     - Planificar como quitarse la vida, ya sea, intentando comprar, robar o pedir prestado las herramientas necesarias para cometer el acto. Algunas de estas pueden ser un arma de fuego o medicamentos recetados.

Si no está seguro si es una situación de emergencia, un profesional de la salud mental le puede ayudar a determinar el riesgo.

 

Factores Asociados Con el Riesgo De Suicidio

Estudios demuestran que el 90% de las personas que han muerto por suicidio han tenido una condición de salut mental.

Existe un sinnúmero de elementos que pueden poner a una persona en riesgo de suicidio: incluyendo:

- Un historial familiar de suicidio.

- Abuso de sustancias. El uso excesivo de drogas y alcohol puede resultar en fluctuaciones inestables de ánimo que amplifica los pensamientos suicidas.

- Estado de ebriedad. Más de una de cada tres personas que mueren por suicidido están bajo la influencia de las drogas o alcohol en el momento del acto.

- Acceso a armas de fuego.

- Género. Aunque más mujeres que hombres intentan suicidarse, los hombres son cuatro veces más efectivos a la hora de morir por suicidio.

- Orientación Sexual. Al ser comparados con el resto de la población, la comunidad LGBTQ, tiene un riesgo más alto de suicidio. El 38 - 65% de las personas transgenero tienen ideas suicidas.

- Ser sobreviviente de trauma o abuso.

- Estrés prolongado.

- Aislamiento.

- Edad, personas menores de 24 años o mayores de 65 años tienen un riesgo más alto de suicidio.

- Perdida inesperada de un ser querido a tragedia reciente.

- Agitación y falta de sueño.

 

¿Se pueden Prevenir Los Pensamientos Suicidas?

Los profesionales de la salud mental están capacitados para ayudar a las personas a entender sus emociones y pueden servir como guías en el camino hacia la recuperación y el bienestar. 

La Psicoterapia como la terapia cognitivo conductual (TCC) y terapia dialéctica conductual (TDC), pueden ayudar a una persona que tiene pensamientos suicidas a reconocer los pensamientos y comportamientos que no son saludables, a lidiar con inquietudes y aprender sobre mecanismos para afrontar su condición.

La medicación puede ser utilizada de ser necesaria para tratar la depresión y la ansiedad; y pueden disminuir el riesgo de que una persona se haga daño.

 

 

     

 

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Tarde o temprano, su ser querido que tiene esquizofrenia u otro trastorno afectivo serio, va a pasar por una crisis grave. Cuando esto suceda usted tiene que estar preparado.Hay una serie de medidas que puede tomar para ayudar para disminuir o evitar una tragedia. Lo ideal es tratar de minimizar cualquier aumento de los síntomas psicóticos, y de inmediato brindar protección y apoyo a la persona enferma.

Primero debe saber que:

. En muy raras ocasiones, la persona enferme pierde repentinamente el control total de su mente, sus emociones y/o comportamiento.

. Por lo general, la familia o los amigos cercanos a la persona enferma puede no observar con anticipación síntomas indicadores de una posible crisis; falta de sueño, dedicación ritual a ciertas actividades, desconfianza,explosiones inesperadas de mal humor, etc. Durante estas fases primarias de la enfermedad, a veces se puede prevenir una crisis total. Mientras más psicótico se torna el paciente, hay menos esperanzas de tener éxito en los esfuerzos que se realicen para ayudarlo.

Con frecuencia, la crisis es el resultado de que el paciente haya dejado de tomar sus medicamentos. Si este es el caso, debe incentivarse al paciente para que vaya al médico y vuelva a tomar sus medicamentos. Si este es el caso, debe incentivarse al paciente para que vaya al médico y vuelva a tomar sus medicamentos.

Durante una crisis:

. Recuerde la persona enferma probablemente se siente aterrada por haber perdido el control mental y emocional.

. Durante estados de crisis, el paciente escucha voces, siente que diferentes objetos le están hablando, tiene alucinaciones, etc. 

. Estas manifestaciones de la enfermedad pueden aumentar el pánico del paciente. Por ejemplo, las voces que el paciente escucha pueden estarle dando instrucciones para amenazar seriamente su vida; estos mensajes pueden venir de las lámparas o la mesa; el paciente puede ver la sala llena de vapores venenosos u otros peligros; puede que vea culebras entrando por las ventanas.

. En situaciones extremas, el paciente puede tratar de "actuar" de acuerdo a las alucinaciones que está sufriendo; por ejemplo, puede romper las ventanas para acabar con las culebras.

. Usted debe aceptar que el paciente está pasando por un "estado de alteración de la realidad".

Mantenga la calma. Recuerde que su tarea primordial es ayudar a que el paciente recupere el control, y no el agitar aún más la situación.

. Pida ayuda profesional.

. Si está solo con el paciente, llame a alguien para que se quede con usted hasta que llegue ayuda profesional.

No amenace - El paciente puede interpretar la amenaza como una demostración de poder, lo cual aumentará su temor o lo incitará a la agresión.

No grite - Si parece que el paciente no le está escuchando, recuerde que esto puede ser porque probablemente, hay otras "voces" que están interfiriendo o predominando. Si usted grita, puede asustar o provocar al paciente.

. Hable con calma y en voz baja - Use frases sencillas.

. No critique - En este caso, la crítica sólo empeora la situación.

No riña con el resto de la familia sobre las "mejores estrategias" para resolver la situación o sobre quién es culpable de lo que está sucediendo. Este no es el momento apropiado.

No incite al paciente a que cumpla sus amenazas; esto puede traer consecuencias trágicas.

. Si el paciente está sentado, no se pare frente al paciente. Siéntese.

Evite el contacto visual directo y continuo con el paciente y evite tocarlo.

. Si el paciente solicita algo, concédaselo siempre que no sea peligroso o irrazonable. Esto le brindará una oportunidad para que de alguna manera se sienta "en control".

. Ubíquese entre el paciente y la salida pero no bloquee el acceso a la puerta.

. Lo más probable es que haya que hospitalizar al paciente. Trate de convencerlo de que lo haga en forma voluntaria; evitando declaraciones condescendientes o autoritarias.

. Explique que en el hospital le aliviarán los síntomas, y que no se le mantendrá internado si el tratamiento puede continuarse en la casa o fuera del hospital, o en algún otro ambiente protegido.

. Evite la tentación de dar al paciente ultimátum, tales como "O vas al hospital o te vas de la casa". Esto, indudablemente intensificará la crisis.

. Durante situaciones de posible crisis trate de que siempre estén por lo menos dos personas con el paciente. Si es necesario, una de estas personas debe llamar al profesional de salud mental designado por el condado mientras que la otra permanece con el paciente.

. Si se da el caso, llame a la policía pero pídales QUE NO ENTREN CON ARMAS A LA VISTA. Explíqueles que el paciente necesita una evaluación psiquiátrica y que se les ha llamado para que ayuden. Hágale saber a la policía si el paciente anteriormente ha estado hospitalizado o no, y si tiene o no tiene acceso a armas. Trate de preparar a los policías para la situación que van a confrontar.

 

 

 

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He estado tanto tiempo queriendo, esconder mi forma de ser, mi forma de sentir, mi forma de hacer...por el que dirán, por los demás, que perdí la noción de quien era, de lo que me gustaba, de lo que era capaz de hacer.

Hay momentos en la vida que, por alguna razón, permiten abrirte los ojos, permiten que esa fachada que habías formado de ti, se le forme un pequeño agujero y te hace entender que si no nos aceptamos como somos nosotros mismos, que si no nos expresamos como lo sentimos...realmente no estamos viviendo nuestra vida. La estamos dejando escapar. Con el tiempo, una vez abierta esta brecha en mi fachada, he conseguido entender y aceptar que todos tenemos nuestra forma de ser, nuestras emociones, nuestra forma de pensar y, eso, es lo bonito de la vida, esa diversidad.

He llegado a comprender y a aceptar que todas esas personas que, en algún momento de tu vida, entran en contacto contigo, es por alguna razón. Siempre te aportaran algo.Quizás te aporten alguna cosa que tan solo necesites en un momento concreto y una vez pase, esta persona desaparecerá de tu vida. Quizás lo que llegue a aportarte sea algo que para ti sea más intenso, esta persona estará, quizás, más tiempo contigo.

Lo importante, lo interesante, lo bonito es que disfrutemos de las personas de nuestro alrededor, cada instante, de todas ellas aprendemos algo. MF

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En las sociedades capitalistas neo-liberales actuales, uno de los males más comunes, es la ansiedad por ser reconocidos. Tenemos una necesidad imperiosa por conseguir un estatus relacionado con la importancia, los logros y la pasta que ganamos a fin de mes. Esta ansiedad por el estatus hace que vivamos en una competencia casi desleal con el grupo de personas que nos rodea, así nuestro entorno más directo, deja de ser nuestro aliado para devenir nuestro enemigo a batir, mientras lo usamos de barómetro para medir nuestra posición en la sociedad.

Como casi siempre, mi introducción es un tostón a superar para poder sumergirme en lo que realmente importa. Hace un año, empecé en el grupo de adiciones y todo lo anterior venía a cubrir la idea que para los adictos también hay distintos estatus. Desde el auto-engaño y la no aceptación, hay una necesidad imperiosa de medirnos con los demás para poder dictaminar que en la comparativa nosotros salimos mejor parados. El estatus aquí, no se busca a través de proezas, ni grandes logros, pues todo el mundo intenta minimizar al máximo su situación con el objetivo de parecer "menos adicto". Nos escudamos en qué una sustancia es peor que la otra o que conceptos como la cantidad o la continuidad equivalen a mayor o menor gravedad, según nos convenga. ¿Que esconden nuestros temores? Miedo a que terminemos desconfiando de nosotros mismos para darnos cuenta que al final, todos hemos terminado en el mismo sitio, en tratamiento.

Tiraré de causistica y refranero para intentar ilustraros lo que os quiero hacer llegar. Un porcentaje muy elevado de los pacientes con los que participo, cada semana, tienen adicción al alcohol. Al ser una sustancia legal muchos creen que tiene menor gravedad que ser adicto a la cocaína, heroína, thc, etc. En esta línea es recurrente escuchar a otras personas diciendo "yo sólo soy adicta al alcohol puro mientras otros se han metido de todo" o, haciendo juegos de palabras "antes me metía de todo y ahora solo bebo".

En este contexto me he acordado de un compañero de ingreso, toxicómano, una persona extraordinaria, un tipo de la calle con una picaresca increíble. Era portador de anticuerpos y con 50 años, mantenía casi intacta su ilusión por dejar atrás las agujas. Me dijo si conocía el dicho de "toxicómano rehabilitado, alcohólico asegurado", una especie de mantra en muchas de las comunidades terapéuticas de pico y pala por las que había deambulado. Me sorprendió. La verdad es que ha tenido que pasar un tiempo prudencial de tratamiento para poder empezar a comprender el significado real, de algo aparentemente tan banal. En la lucha por erradicar una adicción lo que siempre queda es un gran vacío a llenar y es así como la vida parece un proceso de sustitución de una ansiedad por otra, de un deseo por otro, de una sustancia por otra.

Por todos estos motivos, apelar a la sustancia en lugar de a la adicción, puede dar fruto a muchas disertaciones, pero a pocos avances en el auto-conocimiento personal. Para los filósofos helenos el conocimiento de uno mismo les confería el poder de evaluar las cosas objetivamente, para poder incorporar lo que a uno le parecía necesario y despreciar lo trivial. Así pues, lo terapéutico, lo tratable, lo analizable, es el comportamiento adictivo; el porqué del uso de una sustancia; qué conflictiva intentamos tapar con el consumo. El tipo de sustancia a la que hemos terminado por recurrir normalmente nos da más pistas sobre la problemática encubierta que sobre la gravedad de la adicción. Lo relevante en un adicto no es lo que toma sino para qué lo toma y todos nosotros buscamos lo mismo, enmascarar la realidad, alterar nuestro estado para poder enfrentarnos a nuestra insufrible situación. La adicción reviste un sufrimiento que ella misma, por méritos propios, se encarga de perpetuar. ETT.

 

 

 

 

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El teléfono contra el acoso escolar del Ministerio de Educación informa que el teléfono contra el acoso escolar atendió 12.799 llamadas entre noviembre de 2017 y octubre de 2018. Esta cifra supone un descenso respecto al mismo período del año anterior, cuando se atendieron 25.366 llamadas. Según informa el MEFP, esta disminución es debida, fundamentalmente, a que en ese intervalo de tiempo diversas comunidades autónomas pusieron a disposición de los menores sus propios teléfonos contra el acoso.

El servicio 900 018 018 es gratuito, confidencial, anónimo y está operativo las 24 horas. Es atendido por psicólogos apoyados por trabajadores sociales y abogados. En todos los casos se informa al interlocutor sobre los pasos que debe seguir para comunicar al centro educativo la situación del acoso, con objeto de que se tomen las medidas oportunas. Los casos que requieren atención especial, bien por su gravedad o por no haber recibido el apoyo esperado del centro educativo, se derivan a los servicios de Inspección Educativa o a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, tal y como marca el protocolo de actuación.

Del total de llamadas atendidas, descartando las consultas generales o erróneas, 5.557 se refirieron a posibles casos de acoso. En el 79%, los interlocutores fueron las madres o padres de las víctimas. Solo en el 3,78% de los casos eran los propios agredidos quienes llamaban. 

Entre los 10 y los 13 años se acumula el 46% de los casos de acoso y entre los 8 y los 9, el 17% de los posibles abusos. Por sexo, el 49% de las posibles víctimas eran mujeres frente al 48% de varones.

Respecto al posible acosador, el 30% de las llamadas se referían a menores de entre 11 y 13 años. Por sexo, aunque los posibles acosadores forman parte, mayoritariamente de un grupo mixto de niñas y niños, los niños suponen un 39% de posibles acosadores (individualmente y en grupo), por encima del 25% de niñas.

En cuanto al tipo de acoso, dentro del psicológico, el más común eran los insultos, en un 39% de las llamadas. En el acoso físico, los golpes y empujones se dieron en el 64% de los posibles casos, mientras que en el ciberacoso, las amenazas, insultos o risas a través de las redes se produjeron en el 78% de las llamadas recibidas.

Dentro de la categoría de acoso social, las más frecuentes era no dejar participar en actividades a la posible víctima, en un 33% de los casos, y en cuanto a acoso sexual, degradar al menor con insultos o comentarios obscenos se dio en la mitad de las llamadas (un 50%). En esta misma categoría, un 39% de las llamadas hacían referencia a acosos o intimidaciones sexuales y un 11%, a abusos sexuales.

En el 73% de los posibles casos, las víctimas llevaban meses o años sufriendo las situaciones de acoso hasta que se decidieron a contarlo. En cuanto a su frecuencia, el acoso era diario en el 54% de las llamadas.

De los posibles casos atendidos por el servicio de atención telefónica, la situación de acoso se había comunicado a padres y profesores en el 25% y 22% de las llamadas respectivamente. Casi la mitad de los menores (un 49%) que denunciaban la situación se sentían intimidados ante lo que les estaba sucediendo.

Entre los problemas psicológicos que registraban las posibles víctimas destaca la ansiedad en el 40% de los casos y la tristeza, en el 36%. Como problemas físicos, los más frecuentes eran los digestivos, en el 30% de las llamadas, y de sueño, en el 26%. En cuanto a dificultades con las relaciones sociales, el 52% de los menores no quería ir al colegio y en el 24% disminuyó su rendimiento escolar.

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